Dra. María Cruz Rivera Rodríguez

M.C. Sergio Aguilar Olguín

Centro Ecológico de Cuyutlán “El Tortugario”

Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre

 

Los cocodrilodia-internacional-del-cocodrilos habitan este planeta desde hace más de 200 millones de años, su antepasado más antiguo que fue el Protosuchus. Sobrevivientes a la extinción de los dinosaurios, hoy en día, el orden Crocodylia lo componen tres familias: crocodylidae (cocodrilos), alligatoridae (caimanes y aligatores) y gavialidae (gaviales). A estas tres familias las representan 23 especies distribuidas en 91 países. México cuenta con tres especies, el caimán (Caiman crocodilus), el cocodrilo de pantano (Crocodylus moreletii) y el cocodrilo de río (Crocodylus acutus), éste último habita de manera natural en Colima.

En la parte media de la costa de Colima se localiza la unidad de manejo para la conservación de la vida silvestre Centro Ecológico de Cuyutlán “El Tortugario” (CEC), en sus alrededores se encuentra un exuberante ecosistema costero que comprende playas, dunas y manglares, estos últimos se encuentran en el Estero Palo Verde que forma parte de la Laguna de Cuyutlán. En 1993, se inician los trabajos de conservación del CEC.  En un principio sólo se participaba  en la colecta de nidos de las tortugas marinas que llegaban a desovar a las playas de Colima. Solo pasó un poco de tiempo para que otro de los habitantes de la zona costera, un reptil de gran tamaño, empezara a llamar la atención de los investigadores del CEC, este reptil a que nos referimos era, por supuesto, el cocodrilo de río y es aquí donde comienza  la historia de los cocodrilos en el CEC. Pero antes de entrar en materia, es necesario plantear algunas generalidades de los cocodrilos en México y particularmente en Colima.

Los seres humanos han cazado y utilizado al cocodrilo desde hace muchos años y esto se intensificó a partir del siglo XVI, desde la conquista, ya que los europeos tenían la afición de matar cocodrilos. Las culturas prehispánicas asentadas en el continente americano se relacionaron con los cocodrilos. Los Aztecas, a través de Moctezuma que gustaba de los jardines zoológicos en la gran Tenochtitlán, mantenía cocodrilos en estanques circundados de paredes. Ellos crearon la figura de Cipactli que representaba las deidades astrales, la tierra y el inframundo. La relación con los Mayas data de hace 7000 años a.C., lo tenían representado en glifos y relieves de varios templos. Lo llamaban Itzam Cab Ain (dragón-tierra-cocodrilo).

Es así como el cocodrilo se hizo presente en las distintas regiones de México. En Colima, Alfredo Chavero en 1864 mencionó: “Del puerto de Manzanillo, y a la orilla del camino que va para Colima, se extiende en un espacio de diez leguas la laguna de Cuyutlán […] que se pasa por su parte más angosta, para tomar del otro lado el camino  […]  Antiguamente había un camino de tierra, a semejanza de los diques de nuestros lagos del Anáhuac, el cual servía para atravesar la laguna; pero las víboras lo horadaban con facilidad, y los caimanes y lagartos les ayudaban a destruirlo. Hoy, y a pocas varas de esa antigua calzada, hay un puente de madera sostenido por grandes estacas. El ruido que en él hacen las pisadas de las mulas que lo atraviesan, desconfiadas, con el ojo listo y las orejas paradas; la laguna (exhibe) la multitud incontable de lagartos que se agrupa debajo del puente, como esperando algún desliz de la mula para tragarse al jinete, multitud que parece un agrupamiento de troncos pardos de árboles”.

Muchos años después, en 1974, fue publicado un libro llamado “Los Crocodylia de México” escrito por el colimense Miguel Álvarez del Toro, en su obra, describe a las tres especies de cocodrilos mexicanos, mencionando aspectos de su distribución, comportamiento, reproducción, preferencias de hábitat y sobre todo, propone las primeras estrategias de manejo y conservación para evitar la rápida disminución de poblaciones de cocodrilos en todo México. Aunque esta obra fue publicada a principios de los años setenta, al leerla te das cuenta que está basada en investigaciones hechas en expediciones realizadas muchos años antes, incluso décadas. Es aquí en donde Álvarez del Toro menciona que en Colima, la desembocadura del río Armería y la laguna de Cuyutlán son hábitat del cocodrilo de río.

A principios de los años setenta se publica un documento referente a las investigaciones sobre cocodrilos mexicanos, hecho por el Instituto Nacional de Investigaciones Biológicas Pesqueras. En este documento describen nidos de cocodrilo de río en la laguna de Alcuzahue. Veinte años después, en 1997 se realiza el primer estudio poblacional en la costa de Colima, específicamente en la laguna de Amela del municipio de Tecomán y la laguna Potrero Grande del municipio de Manzanillo. Este estudio fue realizado por el Dr. Francisco A. Castillo, el cual estima 233 cocodrilos para la laguna de Amela y 210 cocodrilos para la laguna Potrero Grande. En función de estos resultados, recomienda estrategias de manejo de la especie por la alta actividad de cacería ilegal en la zona.

Como resultado de la disminución de las poblaciones de cocodrilos debido a la pérdida de hábitat, la cacería ilegal y la sobreexplotación, llevó a la determinación de incluirlos en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-ECOL-2010, la cual protege a todos los cocodrilos mexicanos y los considera como especies sujetas a protección especial. A nivel internacional, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) las consideran en alguna de sus categorías de protección.

 

Y mientras todo esto ocurrió en un periodo largo de tiempo ¿Qué pasaba con los  investigadores que trabajaban en el CEC?

 

Inexpertos en el tema, ellos empezaron a acudir a los llamados de los pobladores de las comunidades aledañas al CEC para atender las necesidades de protección y reubicación de ejemplares cocodrilos que invadían sus terrenos de cultivo o sus áreas de vivienda y que ponían en riesgo su seguridad. Debido a que la percepción de los pobladores sobre los cocodrilos era de peligro, los investigadores se percataron que el manejo de estos reptiles requería adquirir otro tipo de capacitación. Para ello, se inició la maratónica labor de conformar un equipo de especialistas en cocodrilos. En el 2001 ya se había contactado a expertos en el tema y se comenzaron con las primeras capacitaciones, desde entonces fue sorprendente ver la habilidad, destreza, capacidad y sobre todo la pasión que debería de tener el perfil del cocodrilero.

En ese mismo año, el CEC realiza el primer estudio poblacional de cocodrilos en el Estero Palo Verde del municipio de Armería, en donde se estima una población de 69 cocodrilos. A partir de este estudio, el Estero Palo Verde se convierte en un sitio permanente de monitoreo, en donde se realizan investigaciones que tienen que ver con la ecología poblacional y reproductiva de la especie y comienza la participación en foros y congresos y lo más importante la experiencia en el manejo de una población de cocodrilos en vida silvestre.

En el 2004, el CEC se integra como miembro del Subcomité para la conservación manejo y aprovechamiento sustentable de los Crocodylia en México (CROMACROM). En este año se establece el acuerdo (que prevalece hasta la fecha) para el monitoreo permanente de cocodrilos en la Laguna de Alcuzahue en Tecomán, Colima.

En todo este tiempo el grupo de especialistas en el manejo de cocodrilos se fue haciendo fuerte. El personal del CEC ya poseía conocimientos más adecuados para atender a las necesidades de protección, manejo y traslocación de estos reptiles. Finalmente, en el año 2012, se  conforma el comité “S.O.S. cocodrilos Colima” en el cual participan diferentes instituciones en todos los niveles de gobierno, en donde protección civil y seguridad publica así como la participación comunitaria son elementos clave de este comité. Esta iniciativa es el resultado de los encuentros humano-cocodrilo que fueron recurrentes en el año 2012. Dicho  comité se formó con asesoría del personal de la UMA “Reptilario Cipactli” del Centro Universitario de la Costa de la Universidad de Guadalajara y la Asociación Civil COMAFFAS del Estado de Chiapas. Como parte de las actividades que realiza este comité son  las capacitaciones que se llevan a cabo año con año y se imparten a los estudiantes de la carrera de Biología de la Universidad de Colima, a los nuevos miembros de protección civil y seguridad pública en el Estado.

Gracias a la acción del comité “S.O.S. cocodrilos Colima”, se han atendido con éxito 69 situaciones de riesgo para el ser humano o para el cocodrilo y aunque se siguen teniendo accidentes por la imprudencia del ser humano, las corporaciones de Protección Civil y las Policías Municipales se encuentran al pendiente para atender cualquier situación de emergencia.

Además, ese mismo año se creó el  Plan Estatal de Contingencias, el cual lo integran el CEC, la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), Protección Civil, la Facultad de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad de Colima y los municipios costeros de Colima. Este programa consta de los siguientes puntos: capacitación en el manejo, captura y traslado de cocodrilos, educación ambiental, gestión, comité S.O.S cocodrilos Colima, programa de señalética y estudios de ecología poblacional.

Por su parte, la SEMARNAT ha implementado el programa de señalética, instalando lonas informativas en todos los cuerpos de agua en donde se han observado cocodrilos, con la finalidad de prevenir accidentes y al mismo tiempo concientizar a la población. El CEC continúa su trabajo con la  implementación de pláticas y talleres educativos referentes al manejo y conservación del cocodrilo. Estos talleres están dirigidos a escuelas primarias, secundarias, preparatorias, universidades y al turismo que visita las instalaciones del CEC.

Actualmente el CEC se encuentra financiando y ejecutando un proyecto que abarca nueve cuerpos lagunares del estado de Colima, que pertenecen a los tres municipios costeros de Colima: La Laguna de Juluapan, Laguna del Valle de las Garzas, Vaso I, Vaso II, Vaso III y Vaso IV de la Laguna de Cuyutlán, estero Tecuanillo, estero el Chupadero, Laguna de Amela y Laguna de Alcuzahue. En este estudio se busca conocer cuál es el estado de las poblaciones de cocodrilos (densidad, tamaño y distribución), cómo están utilizando el hábitat en el que se distribuyen y cuál es la percepción de las comunidades humanas que viven en estas zonas sobre el recurso cocodrilo.

 

Las primeras estimaciones de la población de cocodrilos por laguna, se muestran en el siguiente cuadro.

Laguna Población estimada

Núm. de cocodrilos

Juluapan 45
Valle de las Garzas 35
Vaso I 1
Vaso II 22
Vaso III 107
Vaso IV 65
Tecuanillo 1
Chupadero 36
Amela 209
Alcuzahue 381

 

Hasta el momento se ha podido estimar una población de 900 cocodrilos en toda la costa de Colima. Cada laguna tiene sus propias características y existe evidencia de que las alteraciones en las condiciones del hábitat pueden influir en el comportamiento de los cocodrilos, provocando cambios en los mecanismos conductuales como la distribución y el desplazamiento a otras zonas, además de cambios fisiológicos como la alimentación, reproducción y termorregulación.  Entonces, la presencia o ausencia de cocodrilos en el hábitat puede ser atribuido al efecto combinado de cambios en los factores bióticos y abióticos.tortucuyu-crias

Específicamente las lagunas costeras del municipio de Manzanillo son las que presentan más alteraciones causadas por las actividades del ser humano y esto se ve reflejado en el número de cocodrilos estimado y la estructura de la población en esa parte de la costa. Aunque es preciso continuar con los monitoreos, a partir de estos resultados ya se pueden tomar decisiones importantes en cuanto a su manejo, a las acciones de prevención por parte de Protección Civil y SEMARNAT con la finalidad de evitar accidentes fatales y sobre todo, continuar y fortalecer las estrategias de sensibilización dirigidas a la sociedad.

Cualquier actividad humana tiene un impacto sobre su entorno, y estos impactos han ido evolucionando junto a las sociedades a lo largo de la historia. Las dificultades relacionadas con los seres humanos y la vida silvestre son un problema creciente a nivel mundial. No se limita a una determinada región geográfica o condición climática, sino que es común en todas las regiones en las que la vida silvestre coexiste con las poblaciones humanas y donde ambos compiten por espacio y por alimento.

Es importante que instituciones y campamentos tortugueros como el CEC se capaciten y participen en estos programas ya que la mayoría de estos inciden en el hábitat de los cocodrilos. Si bien es cierto, el camino que ha recorrido el CEC en el tema de cocodrilos no ha sido fácil, la experiencia y conocimiento que el CEC posee ahora sobre los cocodrilos de la región es el resultado de mucho esfuerzo, trabajo y dedicación. La experiencia compartida por los especialistas en el tema en invaluable y ahora, a más de 15 años de trabajo continuo e incesante, sabemos que todo ha valido la pena.

Finalmente, como resultado del trabajo de especialistas en cocodrilos de Colima y todos los estados de México que tienen presencia de esta especie en sus ecosistemas costeros, se ha declarado el 23 de agosto como el “Día  nacional de los cocodrilos” y este día fue elegido en honor al colimense Miguel Álvarez del Toro.

 

¡LARGA VIDA A LOS COCODRILOS!

 

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