Biól. Judit Torres Fernández del Campo

Depto. de Manejo y Conservación del Estero Palo Verde

Centro Ecológico de Cuyutlán “El Tortugario”

 

“Vivimos en este planeta como si tuviéramos otro a donde ir” Terri Swearingen.

 

Esta historia comienza hace unos 3500 millones de años en un punto azul pálido del Universo llamado planeta Tierra. En las aguas profundas y burbujeantes de ese planeta, LUCA, la primera célula, nadaba a sus anchas. No se conoce exactamente cuál fue el origen de la vida, pero existen varias hipótesis. Una de ellas, la Panspermia, habla sobre un origen extraterrestre; la llegada de la vida a la Tierra a través de un asteroide. Otras hipótesis menos novelescas cuentan que moléculas simples se ensamblaron de manera natural para formar nuevas moléculas más complejas. Fuese cual fuese su origen, lo importante es que LUCA (cuyo nombre completo es Last Universal Common Ancestor) es nuestro antepasado común; la primera criatura que comenzó a dar pasos en el camino de la evolución y dio lugar a esta gran explosión de vida que llamamos biodiversidad.

biodiversidad1El árbol de la vida

Un buen día, LUCA comenzó a crecer, reproducirse y hacerse más y más compleja. Y así fue como una pequeña célula primitiva evolucionó hasta ser capaz de formar agregaciones y crear seres pluricelulares. Algunos de estos seres, los más curiosos, supongo, emergieron del agua y se fueron a vivir a ambientes terrestres más hostiles, para lo cual necesitaron de todo su ingenio, creatividad y, sobre todo, capacidad de adaptación. Esta capacidad de adaptación, también en los organismos acuáticos, dio lugar a lo que se conoce como especiación: suceso de formación de linajes que produce dos o más especies diferentes; es decir, la formación de varias especies a partir de una sola. A través de la interpretación gráfica de estos sucesos se construye el árbol de la vida.

A finales del siglo XIX, la primera persona que dibujó el árbol de la vida generó una fuerte polémica con su Teoría de la Evolución y cambió completamente la visión que los hombres tenían sobre si mismos y la naturaleza. Estamos hablando de Charles Darwin, el padre de la biología moderna. Sus cuadernos revelan una gran mente concentrada en una gran idea: las plantas y animales no están estancados ni son inmutables, sino que todas las especies se relacionan por medio de un ancestro común y se transforman con el tiempo. Posteriormente, los científicos han sido capaces de crear un árbol de la vida mucho más amplio y complejo, en el que se encuentran más de 2.3 millones de especies de animales, plantas, hongos y microbios.

El enigma de las extinciones masivas

La base de la teoría de la evolución reside en la capacidad que tienen las especies para adaptarse a nuevas condiciones ambientales. Pero esta adaptación es un proceso lento. Cuando existen cambios bruscos en las condiciones del hábitat, entonces la especie se extingue irremediablemente. En ocasiones, el número de especies que desaparece es tan grande que se produce una extinción masiva. Esto ha ocurrido varias veces a lo largo de los últimos 600 millones de años, pero han sido cinco episodios de extinciones masivas los que han puesto en jaque a la vida en este planeta. Fue en la última gran extinción (hace 65 millones de años) cuando desaparecieron los dinosaurios y los amonites, entre otras especies, dando la oportunidad a los mamíferos para extenderse por los espacios terrestres. Las extinciones masivas se originaron por la destrucción extrema y muy repentina del tipo de hábitat, lo cual se cree que pudo ocurrir debido a sucesos geológicos catastróficos, como erupciones volcánicas y a cambios climáticos.

La biodiversidad en la actualidad: la Sexta Extinción

No se conoce el número de especies que existen en el mundo. Hay estimaciones de 5 a 50 millones, e incluso algunos creen que hay hasta 100 millones de especies. Sin embargo el número de especies catalogadas es únicamente de unos 2 millones, de las cuales el 85% viven en el dominio terrestre y, de éstas, la mayor parte se encuentran en los trópicos.

México es considerado un país “megadiverso”, y forma parte del selecto grupo de naciones poseedoras de la mayor cantidad y diversidad de animales y plantas, casi el 70% de la diversidad mundial de especies. Esto es debido en parte a su posición geográfica (es un país tropical), a la diversidad de paisajes que alberga y a que presenta litorales tanto en el Atlántico como en el Pacífico.

Sin embargo, la biodiversidad se está viendo seriamente amenazada. El cambio climático, la introducción de especies invasoras, la deforestación de los bosques, la sobreexplotación, el cambio de uso de suelo, la contaminación y la degradación de espacios naturales están reduciendo la capacidad de la Tierra para sostener su herencia biológica. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) indica que del total de especies conocidas y evaluadas el 21% de los mamíferos, el 30% de los anfibios, el 12% de las aves, el 28% de los reptiles, el 37% de los peces de agua dulce, el 70% de las plantas y el 35% de los invertebrados están amenazados.

La diversidad biológica se está encaminando hacia su sexta gran crisis, y su causante exclusivo es el ser humano.

 Pero, ¿por qué es tan importante la biodiversidad?

La pérdida de biodiversidad es un grave problema que no solo afecta a los organismos amenazados. Las funciones ecológicas de un ecosistema necesitan de todos los componentes biológicos para mantener el equilibrio; si se extingue una especie el ecosistema se vuelve más vulnerable a la degradación. Así, la pérdida de la biodiversidad repercute directamente en todos los recursos que nos proporciona la naturaleza, como la buena calidad del aire o del agua. Por ejemplo, en un bosque la diversidad biológica de las plantas, los animales y las bacterias del suelo permite mantener el ciclo hidrológico en funcionamiento y mantiene un papel fundamental en la purificación del agua.

Estrategias para conservar la biodiversidad

Considerando el estado crítico en el que se encuentra nuestra biodiversidad, en 1992 durante la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro, se desarrolló un Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD), que fue el primer acuerdo mundial sobre la conservación y utilización sustentable de la diversidad biológica. Este tratado mantiene tres objetivos principales: la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos. Cubre la diversidad biológica a todos los niveles: ecosistemas, especies y recursos genéticos. El CBD pide a cada Parte (o gobierno participante) que desarrolle una estrategia y plan de acción nacional en materia de diversidad biológica para garantizar que se aborden los objetivos del Convenio a todos los niveles y en todos los sectores de cada país. Tomando en consideración lo anterior, es a partir de 1997 cuando la CONABIO formó el grupo de trabajo que coordina y organiza la formulación de la estrategia. Dentro de este grupo, se estableció un equipo planificador integrado por representantes de la empresa privada, científicos, grupos conservacionistas, académicos y organizaciones campesinas e indígenas, con la misión de asesorar al grupo de trabajo. Sin embargo, somos nosotros, como ciudadanos, los que debemos informarnos y exigir al gobierno que se lleven a cabo eficazmente las medidas a las que se comprometió al firmar el Convenio.

De forma particular, cada vez más individuos e instituciones trabajan para conservar la biodiversidad. Por ejemplo, el Centro Ecológico de Cuyutlán “El Tortugario” se mantiene en constante crecimiento, generando nuevos proyectos de conservación de especies protegidas, así como de su hábitat, y difunde la importancia de su protección a través de programas de educación ambiental a todos los niveles.

Este creciente interés en la conservación de la biodiversidad es alentador. Desafortunadamente, todavía en demasiados casos el interés económico de unos pocos prevalece frente a los intereses ambientales de otros muchos. Debemos continuar trabajando en pro de la conservación, puesto que de momento no conocemos otro punto azul pálido en el Universo al que podamos ir.

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

  • Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO). 2016. Consultado el 28 de abril en http://www.biodiversidad.gob.mx/
  • Convention on Biological Diversity (CBD). 2016. Consultado el 29 de abril en https://www.cbd.int/
  • Darwin, C. y A. De Zulueta. 2009. El origen de las especies por medio de la selección natural. Editorial CSIC-CSIC Press.
  • Hinchliff, C., Smith, S., Allman, J., Burleigh, J., Chaudhary, R., Coghill, L., y K. Gude. 2015. Synthesis of phylogeny and taxonomy into a comprehensive tree of life. Proceedings of the National Academy of Sciences, 112(41): 12764-12769.
  • Oparin, A. y F. De Asua. El origen de la vida. Ed. Grijalbo.
  • Paleobotanical Research Group. 2003. Erliest Life. Universidad de Münster. Consultado el 24 de abril de 2016 en http://www.uni-muenster.de/GeoPalaeontologie/Palaeo/Palbot/seite1.html
  • Poole, A. 2009. ¿Cuál es el Último Ancestro Común Universal (LUCA)? Consultado el 25 de abril de 2016 en http://www.actionbioscience.org/esp/nuevas-fronteras/poolearticulo.html
  • UICN, Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. 2016. Consultado el 28 de abril de 2016 en http://www.iucn.org/es/