Sergio Aguilar Olguín
Jefe del depto. de Tortugas Marinas
Centro Ecológico de Cuyutlán “El Tortugario”

madretierrafestejos1El Día de la Tierra se comenzó a celebrar en los años setenta, a partir de que se promueve la creación de una agencia ambiental en los Estados Unidos. En ese momento la presión y organización social fue tan grande que se creó la Enverinmental Protection Agency (Agencia de Protección Ambiental) junto con una serie de leyes dirigidas al cuidado del medio ambiente, lo cual desencadeno la generación de políticas ambientales en varios países.

Debido a la gran cantidad de países que comenzaron a celebrar el Día de la Tierra, en el 2009 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclama el Día Internacional de la Madre Tierra, en donde invita a todos los Estados miembros, las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, las organizaciones internacionales, regionales y subregionales, la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales y las partes interesadas a participar en el Día Internacional de la Madre Tierra y crear conciencia en temas como contaminación y preservación de la biodiversidad.

En un documento nombrado Armonía con la Naturaleza, la ONU reconoce que es necesario promover la armonía con la naturaleza con el fin de alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y medioambientales de generaciones presentes y futuras, ya que los patrones de consumo y producción se han vuelto insostenibles y han generado pérdida de biodiversidad, desertificación, el cambio climático y la interrupción de una serie de ciclos naturales.

En 1987, surge La Carta de la Tierra, que es una declaración de principios éticos fundamentales para la construcción de una sociedad global justa, sostenible y pacífica en el Siglo XXI y en el primer punto, llamado La Tierra, Nuestro Hogar, menciona: “La humanidad es parte de un vasto universo evolutivo. A la Tierra, nuestro hogar, le da vida una comunidad singular de vida. Las fuerzas de la naturaleza hacen que la existencia sea una aventura exigente e incierta, pero la Tierra ha brindado las condiciones esenciales para la evolución de la vida. La capacidad de recuperación de la comunidad de vida y el bienestar de la humanidad dependen de la preservación de una biosfera saludable, que contenga todos sus sistemas ecológicos, una rica variedad de plantas y animales, tierras fértiles, aguas puras y aire limpio. El medio ambiente global, con sus recursos finitos, es una preocupación común para todos los pueblos. La protección de la vitalidad de la Tierra, de su diversidad y belleza es un deber sagrado”.

En México, durante los años cuarenta se inicia con las primeras gestiones para la protección de los recursos naturales y el cuidado del medio ambiente y en el año 2000, se da origen a la Secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) con el objetivo de hacer una gestión funcional que permita impulsar una política nacional de protección ambiental que dé respuesta a la creciente expectativa nacional para proteger los recursos naturales y que logre incidir en las causas de la contaminación y de la pérdida de ecosistemas y de biodiversidad, sin embargo, a pesar de todos estos años de gestión ambiental, México sigue teniendo problemas serios de sobrepoblación, pérdida de biodiversidad, contaminación del suelo, agua y aire, deforestación y pesca excesiva.

Lo anterior se ha repetido desde hace muchos años, afectando no solo a México sino a toda América Latina. En un fragmento del libro “Las Venas abiertas de América Latina”, Eduardo Galeano, señala que: …” la división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta. Pasaron los siglos y América Latina perfeccionó sus funciones. Este ya no es el reino de las maravillas donde la realidad derrota a la fábula y la imaginación era humillada por los trofeos de la conquista, los yacimientos de oro y las montañas de plata. Pero la región sigue trabajando de sirvienta. Continúa existiendo al servicio de las necesidades ajenas, como fuente de reservas del petróleo y el hierro, el cobre y la carne, las frutas y el café, las materias primas y los alimentos con destino a los países ricos que ganan consumiéndolos, mucho más de lo que América Latina gana produciéndolos”.

Este proceso de ejecutar lo que en el discurso suena alentador, no se ha podido llevar a cabo, por lo que la política nacional de protección ambiental se ve disminuida al saber, por ejemplo, que en los últimos 14 años el gobierno federal ha concesionado 51 millones 994 mil 312.7 hectáreas de territorio nacional a la industria minera; que por causa de la tala legalizada y clandestina, se estima que cada año se deforesten 700 mil hectáreas boscosas y selváticas; que el 78% de las aguas residuales municipales y el 85% de las industriales se vierten sin recibir tratamiento alguno; que solo el 25% de la basura generada todos los días (84000 ton), es depositada en un relleno sanitario, el resto es quemada o dejada al aire libre, arrojada en barrancas, lagos, ríos o el drenaje urbano.

Y no es que se tenga desconocimiento de la situación ambiental del país o de falta de claridad para realizar acciones organizativas legales que sean necesarias aplicar desde el gobierno, la industria o la sociedad civil, al parecer, parte del problema es producto de la displicencia y corrupción gubernamental en los tres niveles de gobierno, de los intereses particulares de algunos funcionarios comprometidos con empresarios, pero sobre todo, de la falta de interés, la falta de preparación, la poca capacidad intelectual para asumir cargos claves y la nula visión de futuro de los tomadores de decisiones. Aunado a lo anterior, México tiene una escasa educación y conciencia ecológica pues en 60% de los hogares no se separan los residuos sólidos que se generan; en uno de cada tres hogares no se hace nada para cuidar el agua y en el 12% de los hogares no se toman medidas para ahorrar energía eléctrica.

Los ecosistemas que existen en el planeta, nos proveen de todos los recursos naturales con los que las distintas poblaciones del mundo se mantienen económicamente, pero estos ecosistemas suelen ser muy frágiles y muy complicados de entender, por lo cual, los primeros estudiosos de la ecología, específicamente el Dr. Eugene P. Odum decía que “Una manera eficaz para lograr comprender un ecosistema era experimentar con él, es decir, perturbarlo de algún modo, esperando que la respuesta aclare hipótesis que se han deducido por observación”, pero las modificaciones y perturbaciones realizadas por el ser humano en los distintos ecosistemas de la tierra han sido tan rápidos y devastadores, que estamos perdiendo (por no decir regalando y desperdiciando) gran parte de nuestros recursos naturales y  nunca los terminamos de comprender.

Al no comprender lo que pasa en nuestros ecosistemas, de manera indiscriminada hemos utilizado los recursos naturales que nos proveen, esto, ha tenido por consecuencia los grandes problemas ambientales, económicos y sociales que ocurren en el planeta. El riesgo es demasiado, tenemos que ser ciudadanos conscientes, debemos ser inteligentes, exigir más, proponer más, promover y realizar acciones que ayuden a cuidar nuestro planeta, para así, tener un buen pretexto para seguir festejando EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MADRE TIERRA.

El manejo y conservación de la biodiversidad es un tema muy importante que contribuye a mantener y recuperar las poblaciones de flora y fauna silvestre en el mundo y en el Centro Ecológico de Cuyutlán “El Tortugario” promovemos y ejecutamos proyectos que tienen que ver con el manejo y conservación de tortugas marinas, cocodrilos, iguanas, aves y ecosistemas de manglar. Te invitamos a conocer nuestros proyectos y a involucrarte en nuestras actividades.

 

Literatura consultada

Carlos M. Duarte. 2010. El Secreto del Planeta Tierra, Editorial Catarata, CSIC. 273p.

Eduardo Galeano. 2009. Las Venas Abiertas de América Latina, Cuarta reimpresión, Siglo XXi Editores S.A de C.V, 379p.

José Amestoy Alonso. 2010. El Planeta Tierra en Peligro: Calentamiento Global, Cambio Climático, Solución, Editrtial Club Universitario, 347p.

José Luis Lezama y Boris Graizbord. 2010. Los Grandes Problemas de México. El Colegio de Méxco, 429p.

La carta de la Tierra en Acción www.earthcharterchina.org/esp/index.html (Consultado: 12 de abril de 2016)

La Carta de la Tierra. http://earthcharter.org/invent/images/uploads/echarter_spanish.pdf (Consultado: 12 de abril de 2016)

México Social. El Deterioro Ambiental. www.mexicosocial.org/index.php/mexico-social-en-excelsior/item/237-el-deterioro-ambiental.html (Consultado: 12 de abril de 2016)

Naciones Unidas http://www.un.org/es/index.html (Consultado: 12 de abril de 2016)

Naciones Unidas. Harmony with Nature. http://www.harmonywithnatureun.org/index.html (Consultado: 12 de abril de 2016)

Odum P. 2006. Fundamentos de Ecología, 5ª. Ed., Thomson Editores, S.A de C.V., 614pp

Roberto Lacy. Doce Años después: SEMARNAT. www.letraslibres.com/blogs/serial/doce-anos-despues-semarnat (Consultado: 12 de abril de 2016)

SEMARNAT. Antecedentes. http://www.semarnat.gob.mx/conocenos/antecedentes (Consultado: 12 de abril de 2016).